TEMA 13 SOLO TEXTO

SELLO Nº 2

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”

(Mt. 24,35; Mc. 13,31; Lc. 21,33)

AÑO PRIMERO DE VIDA PÚBLICA

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TEMA 13

Juan Bautista en el Jordán. Bautismo. 

(Lc 3,1-22; Mt 3,1-17; Mc 1,1-11)


[Se ha cumplido el tiempo. El Señor inicia su vida pública.]

SOLO TEXTO CONCORDADO Y AUTOBIOGRÁFICO

En el año decimoquinto del Imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de la Judea, y Herodes tetrarca de la Galilea, y Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de la Traconítide, y Lisanias tetrarca de la Abilina, al tiempo del sumo sacerdote Anás y Caifás, vino la palabra de mi Padre Dios sobre Juan, el hijo de Zacarías, en el desierto de Judea. Y recorrió toda la comarca del Jordán predicando un bautismo de penitencia para remisión de los pecados, diciendo:

—“Arrepentíos, pues está cerca el Reino de los Cielos”.

Como está escrito en el profeta Isaías:

“Voz de uno que clama en el desierto: aparejad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco se rellenará y todo monte y collado se rebajará; y lo tortuoso se hará recto, y lo áspero caminos llanos; y verá toda carne la Salud de Dios”.

Y como profetizó Malaquías:

“Mira, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual aparejará tu camino”.

Y salía a él toda la región de la Judea y los jerosolimitanos todos, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Y andaba Juan vestido de pelos de camello con una faja de cuero en torno de sus hombros; y su mantenimiento era langosta y miel silvestre. Y viendo a muchos de los fariseos y saduceos que venían a su bautismo, les decía:

—“Engendros de víboras, ¿quién os mostró el modo de huir de la ira inminente? Haced, pues, fruto digno de la penitencia. Y no se os ocurra decir dentro de vosotros: “Tenemos por padre a Abrahán”. Porque os digo que poderoso es Dios para hacer surgir de estas piedras hijos a Abrahán. Y ya, demás, el hacha está puesta a la raíz de los árboles. Todo árbol, pues, que no lleve fruto bueno será cortado y echado al fuego”.

Preguntaban a Juan las turbas:

—“¿Qué haremos pues?”

Y él les decía:

—“El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga provisiones, haga lo mismo”.

Vinieron también unos publicanos a ser bautizados y le dijeron:

—“Maestro, ¿qué hemos de hacer?”

Y él les decía:

—“No exijáis nada sobre la tasa que os ha sido fijada”.

Le preguntaron también algunos agentes armados:

—“¿Qué hemos de hacer también nosotros?”

Y él les dijo:

—“A nadie hagáis extorsión, ni denunciéis injustamente, y contentaos con vuestro sueldo”.

El pueblo en expectación discurría en su corazón acerca de Juan, si por ventura no sería el Mesías, pero Juan respondió a todos:

—“Yo os bautizo en agua para penitencia: mas el que viene tras de mí es más fuerte que yo, ante quien no soy digno de desatar agachado la correa de su calzado. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene su bieldo para limpiar su era y allegar el trigo en su granero; mas la paja la quemará con fuego inextinguible”.

Y así, con estas y con otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la Buena Nueva. Y aconteció, al tiempo que todo el pueblo era bautizado, que vine desde Nazaret de Galilea al Jordán y me presenté a Juan para ser bautizado por él. Mas Juan me atajó diciendo:

—“Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?”

Mas Yo le dije:

—“Déjame hacer ahora, pues así nos cumple realizar plenamente toda justicia”.

Juan me bautizó, y al salir del agua, estando en oración, rasgáronse los cielos y el Espíritu Santo en forma de paloma descendió sobre mí y se oyó la voz de mi Padre que dijo:

“Este es mi Hijo amado, en quien me agradé”.

COMENTARIO DEL INGENIERO

Dios no ha creado rostro de mujer capaz de tener los ojos más bellos que los de esta Madre, que contempla a su Hijo con una mirada de infinita ternura. La noticia de que Juan bautizaba en el Jordán ha llegado a Nazaret. Jesús Hombre, siente un vuelco en su Corazón sagrado. Ha llegado su hora. Madre e Hijo solo cruzan sus miradas y saben que el cielo demanda cumplir la Voluntad del Padre. En un abrazo profundo se juntan las caras del Hijo y la Madre. No articulan palabra, pero cada cual sabe lo que tiene que hacer.

María, ya es viuda de José. Jesús, abandona a su Madre, que queda sola en Nazaret a la espera de próximos acontecimientos. La familia más cercana no comprenderá la divina causa que impele al Hijo de Dios a llevar a cabo la redención del género humano. ¿Por qué este prestigioso carpintero, que todo lo ha hecho bien, abandona su pueblo?, se dirán sus vecinos e incluso sus familiares más directos.

Veremos más adelante que el Evangelio nos habla de una mujer llamada María de Cleofás. Probablemente esta mujer era cuñada de la Virgen María, viuda de un hermano de José llamado Cleofás. Quizá, a partir de esta marcha de Jesús, ambas mujeres vivieran bajo el mismo techo. No está fundamentado, pero puede ser.

Jesús ha cumplido ~32 años, corre el año 780 de Roma y se encamina al Jordán, allí donde Juan bautizaba. Como uno más se puso en la fila y aguardaba su turno para ser bautizado. Juan levantó la vista y se encontró con la mirada divina de un Joven al que no era digno de desatarle la correa de su sandalia. Reconoció al Mesías diciéndole:

“Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?”

Cristo le ruega que cumpla su cometido y entonces, Juan, con mano temblorosa lo bautiza. Atónito, contuvo el aliento y sin perderlo de vista, fijó sus ojos sobre este Dios Hijo que saliendo del agua se puso en oración. De pronto aconteció un hecho maravilloso que tanto el Bautista como los que allí estaban contemplaron con asombro:

Rasgáronse los cielos y el Espíritu Santo en forma de paloma descendió sobre mí y se oyó la voz de mi Padre que dijo:

“Este es mi Hijo amado, en quien me agradé”.

Ya no tendremos ocasión de descubrir otra teofanía en la que se nos presenten a los sentidos la Trinidad. Jesús inicia su vida pública. Solo durará tres años. El Hijo de María, el Nazareno, el Hijo de Dios hecho hombre se presenta con credenciales divinas. Es la segunda Persona de la Trinidad. Ahora, a nosotros, con suprema atención, nos toca activar nuestra Fe, nuestra Esperanza y nuestro Amor para leer este Evangelio Concordado, esta Autobiografía de Jesucristo con el corazón de un niño y la mente de un adulto.

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