[El texto resultante de concatenar los
versículos reseñados dan como resultado la redacción que vemos a continuación.
San Mateo y san Lucas, con semejantes palabras, nos van a mostrar la 1ª parte,
que nos informa de las palabras proféticas de Jesús, que ya conoce, con
anticipación, en qué acabará su cuerpo, que será cruelmente ajusticiado a manos
de los romanos, por el odio de unos judíos que no le han reconocido como a su
Mesías. La 2ª parte en la que Jesús avisa de que la lámpara del cuerpo es el
ojo, solo es redacción de san Lucas, que en su Evangelio lo sitúa en el
contexto de esta señal que piden algunos de los escribas y fariseos solo con
ánimo de tentarle y no con la buena fe del que quiere creer en Él. Leemos]:
TEXTO
CONCORDADO Y AUTOBIOGRÁFICO
Entonces con ánimo de
tentarme, tomaron la palabra algunos de los escribas y fariseos, diciendo:
—“Maestro, queremos ver de
Ti una señal procedente del cielo”.
Respondiendo les dije:
—“Esta
generación es generación perversa y adúltera; busca una señal, y otra señal no
se le dará sino la señal de Jonás el profeta. Porque como Jonás fue señal para
los ninivitas, así lo será también el Hijo del hombre para esta generación.
Porque como estuvo Jonás en el vientre de la bestia marina tres días y tres
noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y
tres noches. Los ninivitas se alzarán en el juicio contra esta generación y la
condenarán, porque hicieron penitencia a la predicación de Jonás; y mirad que
hay algo más que Jonás aquí.
La
reina del Mediodía se alzará en el juicio contra los hombres de esta
generación, y los condenará, porque vino de los últimos confines de la tierra
para oír la sabiduría de Salomón; y mirad que hay algo más que Salomón aquí.
Nadie que enciende la lámpara la pone en sitio oculto o debajo de la medida,
sino sobre el candelero, para que los que entran vean la luz.
La
lámpara del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo fuere bueno, también todo tu cuerpo
quedará iluminado; mas cuando fuere malo, también tu cuerpo quedará en
tinieblas. Mira, pues, no sea que la luz que hay en ti sea oscuridad. Si, pues,
todo tu cuerpo está iluminado, sin tener parte oscura alguna, estará
enteramente iluminado, como cuando la lámpara te ilumina con su fulgor”.
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