[Esta, tan recurrente parábola, solo es de
san Lucas. Gracias al galeno evangelista podemos entender un poco mejor lo que
supone pasar por este mundo sin hacer el mal y sin hacer el bien, pasar sin
complicarse la vida. Cada mujer, cada hombre ha sido dotado de unas cualidades
que le vienen dadas de lo alto, no para provecho personal exclusivo y
excluyente, sino para ponerlas al servicio del amor con el que se debe pasar
por este mundo haciendo todo el bien que sea posible, porque de esto,
precisamente, nos van a examinar, al caer la tarde de nuestra vida: de amor.
Leemos]:
TEXTO
CONCORDADO Y AUTOBIOGRÁFICO
Y les decía:
—“Cierto
hombre de noble linaje se partió para un país lejano con el fin de asegurarse
la posesión de un reino y volver luego. Y habiendo llamado a diez siervos
suyos, les entregó diez minas, y les dijo:
“Negociad
en tanto que vuelvo”.
Pero
sus ciudadanos le aborrecían y enviaron una embajada tras él, diciendo:
“No
queremos que este reine sobre nosotros”.
Y
acaeció al volver él después de recibido el reino, que ordenó fuesen llamados a
su presencia aquellos siervos a quienes había entregado el dinero, para saber
cuánto habían granjeado cada uno.
Se
presentó el primero diciendo:
“Señor,
tu mina ha producido diez minas”. Díjole: “Bien siervo bueno; puesto que
en cosa muy pequeña has sido fiel, te doy autoridad sobre diez ciudades”.
Vino
el segundo diciendo:
“Tu
mina, Señor, ha rendido cinco minas”. Díjole: “Bien siervo bueno; puesto que
en cosa muy pequeña has sido fiel, también tú gobierna cinco ciudades”.
Y el
otro vino diciendo:
“Señor,
ahí tienes tu mina, que tenía guardada en un sudario porque tenía miedo de ti,
pues eres hombre exigente; tomas lo que no depositaste y siegas lo que no
sembraste”.
Dícele:
“De tu
propia boca te juzgo, siervo perverso. ¿Sabías que yo soy hombre exigente, que
tomo lo que no deposité y siego lo que no sembré? Y ¿por qué no pusiste mi
dinero en el banco, y yo, al venir, le hubiera cobrado con los intereses?”.
Y dijo
a los presentes:
“Quitad
a ese la mina y dadla al que tiene diez minas”.
Le
dijeron:
“Señor,
ya tiene diez minas”.
Contestó:
“Os
digo que a todo el que tiene, se le dará, y al que no tiene aún eso que tiene
le será quitado. Y en cuanto aquellos enemigos míos que no quisieron que yo
reinase sobre ellos, traédmelos acá y degolladlos en mi presencia”.
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