[Según vimos anteriormente, san Mateo nos
asegura que la higuera se secó fulminantemente. Según vemos ahora, san Marcos
manifiesta que los discípulos se dan cuenta, al día siguiente, de que la
higuera, que Jesús maldijo, estaba seca. Leemos]:
TEXTO
CONCORDADO Y AUTOBIOGRÁFICO
Al día tercero de la
semana, 12 de Nisán, al pasar de madrugada por el sitio donde estaba la
higuera, vieron mis discípulos que la higuera se había secado desde las raíces
y se maravillaron diciendo:
—“¡Qué de repente se secó
la higuera!”.
Y acordándose Pedro, me
dijo:
—“Rabí, mira; la higuera
que maldijiste se ha secado”.
Y respondiendo les dije:
—“Tened
fe de Dios. En verdad os digo que, si tuviereis fe y no titubearais en vuestro
corazón, no sólo haréis eso de la higuera, sino que aun si dijereis a ese
monte: “Quítate de ahí y échate en el mar”, se hará. Y quien tuviere fe
de que lo que dice se hace, lo alcanzará. Por esto os digo: todo cuanto rogáis
y pedís, creed que lo recibisteis y lo alcanzaréis. Y cuando estáis en pie
orando; perdonad, si algo tenéis contra alguno, para que también vuestro Padre,
que está en los cielos, os perdone vuestros pecados. Pero si vosotros no
perdonáis, tampoco vuestro Padre, que está en los cielos, perdonará vuestros
pecados”.
COMENTARIO
Cuando Cristo nos pide que tengamos Fe de
Dios es porque es posible al hombre obtener de Dios esta Fe. Cristo no
propondría cosas imposibles al hombre. Con esta Fe, el poder del hombre es
ilimitado. La Omnipotencia al servicio de la Fe del hombre. La Fe solo se
genera en el corazón bueno, en el corazón de niño que pide como un niño a su
Padre y su Padre le da como Padre, da como Dios a quien solo puede recibir como
hombre.
Las palabras de Cristo son tan reales como lo
que significan, no están dichas para la mente metafísica, están expresadas para
que las entienda toda inteligencia humana y está muy claro, porque así, Él
mismo, lo asegura: que cuanto más niño sea el ser humano que las escucha, más
las entenderá. De las siguientes palabras en boca de Cristo:
“Quien tuviera fe de que lo que dice se hace, lo
alcanzará. Por esto os digo: todo
cuanto rogáis y pedís, creed que lo recibisteis y lo alcanzaréis”.
¿Qué puedo entender?... pues, justamente lo
que dicen, y si así lo creo. ¿Qué me falta en este mundo?
Me considero siempre obligado a suplicar el
perdón de mi Padre Dios, pues he experimentado la necesidad de recomenzar cada
día, porque justamente, cada día caigo más de siete veces y no puedo implorar
misericordia si a su vez yo no la ejerzo con el que me la reclama, con este
hermano al que no me está autorizado juzgar sino solo perdonar, si quiero
parecerme al que tanto me perdona.
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