[Solo los Sinópticos nos dejarán este
discurso escatológico de Jesús, ya a las puertas de su Pasión. La evidencia
interpretativa de estas palabras hace innecesario cualquier comentario. El que
lea va a entender sin necesidad de ayuda. Todo está clarito.]
TEXTO
CONCORDADO Y AUTOBIOGRÁFICO
Terminado el día, cuando salíamos del Templo,
como algunos hablando de él, dijesen que estaba adornado con hermosas piedras y
con ofrendas motivas, díjome uno de mis discípulos:
—“Maestro, mira qué tales piedras y qué tales
construcciones”.
Le respondí diciendo:
—“¿Ves esas grandes
construcciones? En verdad os digo, días vendrán en que no quedará ahí piedra
sobre piedra que no sea demolida”.
Llegando al monte de los
Olivos, me senté frente al Templo y en particular Pedro, Santiago, Juan y
Andrés me preguntaron:
—“Maestro, dinos ¿cuándo será eso, y cuál la
señal cuando todas esas cosas estén para cumplirse? ¿Y cuál la señal de tu
advenimiento y del fin del mundo?”
Respondiéndoles, comencé a decirles:
—“Mirad que nadie os
seduzca y extravíe. Porque muchos vendrán en mi Nombre, diciendo: “Yo soy el
Mesías”; “El tiempo ha llegado”, y a muchos seducirán. No vayáis
tras ellos. Y cuando oyereis guerras y noticias de batallas y revoluciones, no
os alarméis, porque así tienen que suceder estas cosas; mas no es todavía el
fin. Se levantará raza contra raza y reino contra reino, y habrá grandes
terremotos por diferentes lugares, y hambres y pestilencias, y fenómenos
espantables aparecerán con grandes señales en el cielo.
Preludio
de los grandes dolores serán estas cosas. ¡Ojo con vosotros mismos! Mas antes
de todo esto echarán las manos sobre vosotros y os perseguirán y os entregarán
a los sanhedrines, sinagogas y prisiones y os azotarán, y compareceréis ante
los gobernadores y reyes por causa de mí para dar testimonio ante ellos.
Y
cuando os condujeren para entregaros, asentad, pues, en vuestros corazones que
no os preocupéis ni ensayéis de antemano qué habréis de hablar; sino lo que os
fuere dado en aquella hora, eso hablad: pues Yo os daré lengua y sabiduría, a
la cual no podrán resistir o contradecir todos vuestros adversarios. Que no
sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.
Seréis
entregados por los padres y hermanos y parientes y amigos y matarán a algunos
de entre vosotros y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi
nombre. Pero no perecerá un solo cabello de vuestra cabeza. Y entonces se
escandalizarán muchos, y unos a otros se entregarán, y se aborrecerán unos a
otros. Y entregará a la muerte el hermano al hermano y el padre al hijo, y se
alzarán hijos contra padres y les darán la muerte.
Y
surgirán muchos falsos profetas y extraviarán a muchos. Y por haberse
multiplicado la iniquidad, se enfriará la caridad de las multitudes. Mas el que
fuere constante hasta el fin, este se salvará. Con vuestra constancia
adquiriréis la salud de vuestras almas. Y será predicado este Evangelio del
Reino en todo el orbe, para que sirva de testimonio a todas las gentes. Y
entonces vendrá el fin.
Y
cuando viereis cercada de ejércitos a Jerusalén, entonces conoced que es
llegado su asolamiento. Y cuando viereis la abominación del asolamiento,
anunciada por el profeta Daniel, en el lugar santo, estar donde no debía -el
que lee entienda- entonces los que estén en la Judea huyan a los montes, y los
que estén en medio de Jerusalén aléjense de ella, los que estén en la azotea,
no bajen ni entren para tomar algo de sus casas, y el que esté en el campo, no
torne atrás para tomar su manto. Porque días de venganza son éstos, para que se
cumpla todo lo que está escrito.
¡Ay de
las mujeres que estén encintas y de las que críen en aquellos días de tal
tribulación cual no la ha habido semejante desde el principio de la creación,
que Dios creó, hasta ahora, ni la habrá! Porque vendrá gran necesidad sobre el
país y cólera contra este pueblo; y caerán al filo de la espada, y serán
llevados cautivos a todas las naciones. Y si no acortara el Señor esos días, no
se salvaría hombre viviente; mas en atención a los elegidos, que se eligió,
acortó esos días el Señor. Y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta
que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.
Entonces si alguno os
dijere: “Mira, aquí está el Mesías”, o “Allí está”, no lo creáis,
porque se levantarán falsos Mesías y falsos profetas y obrarán y exhibirán
grandes señales y portentos, hasta el punto de ser seducidos, si posible fuera,
aun los elegidos. Vosotros estad alerta: mirad que de antemano os lo he dicho
todo. Si os dijesen, pues: “Mirad, está en el desierto”, no salgáis; “Mirad
está en las recámaras”, no lo creáis. Pues como el relámpago parte del
oriente y brilla hasta el occidente, así será el advenimiento del Hijo del
hombre.
Donde
quiera esté el cadáver, allá se juntarán las águilas. Y luego, después de la
tribulación de aquellos días, habrá señales en el sol, y la luna y las
estrellas caerán del cielo. Y habrá angustias en las gentes, desatinadas por el
mugido del mar y del oleaje, perdiendo los hombres el sentido por el terror y
la ansiedad de lo que va a sobrevenir al mundo, porque el ejército de los cielos
se tambaleará.
Entonces aparecerá la Señal
del Hijo del hombre en el cielo, y se herirán los pechos todas las tribus de la
tierra, y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con grande
poderío y majestad. Y enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y congregarán
sus elegidos de los cuatro vientos desde un extremo del cielo hasta el otro
extremo. Cuando
estas cosas comenzaren a suceder, erguíos y alzad vuestras cabezas, pues se
llega vuestra liberación”.
Y les dije esta parábola:
—“Ved la higuera y todos
los árboles. Cuando ya sus ramas se ponen tiernas y las hojas brotan, conocéis
que está cerca el verano. Así también, vosotros, cuando viereis realizarse
estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas, el Reino de Dios. En verdad
os digo que no pasará esta generación sin que todas estas cosas se hayan
realizado.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasarán.
Lo que
toca a aquel día y hora nadie lo sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el
Hijo, sino el Padre solo. Porque como en los días de Noé, así será el
advenimiento del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al
Diluvio seguían comiendo y bebiendo, casándose ellos y casando a ellas, hasta
el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el
Diluvio y llevóselos a todos, así será también el advenimiento del Hijo del
hombre. Entonces serán dos en el campo: uno es tomado y uno abandonado; dos que
molerán con la muela: una es tomada y una abandonada”.
COMENTARIO
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasarán”.
Esta frase está escrita por san Mateo, san
Marcos y san Lucas empleando literalmente las mismas palabras. Esta frase es
como una sentencia testamentaria del que las pronuncia. Están diciendo, en
clave divina, que las palabras del Jesús Hombre que oímos, se quedan fijas en
la eternidad, porque habla con la autoridad de Dios. Todo va a ocurrir como Él
lo ha dicho y porque Él lo ha dicho y esto no se puede dar en ningún otro ser
humano, tenga el poder que tenga. Esto se da solamente en el que es el Dios de
los siglos. Nada es más verdad que la palabra del que es la Palabra del Padre,
Dios mismo hecho Hombre, que habla palabras divinas. Jesús vendrá otra vez al
final del tiempo y lo veremos venir tal cual Él lo dice. Seguro que viene,
seguro que lo veremos venir, estemos
donde estemos.
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